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Los derechos paso a paso: Derecho a una muerte digna

18 de marzo de 2021

El derecho a morir dignamente es una extensión natural del derecho fundamental a vivir dignamente, por lo que la muerte digna se considera un derecho humano. Este derecho hace referencia a la garantía que tenemos las personas de ejercer con autonomía al final de nuestra vida, y que le permite a la persona o a quien la represente válidamente ante la Ley tomar decisiones libres e informadas y tener control sobre el proceso de su muerte.

Manifestación con pancartas a favor de una muerte digna

 

Actualmente, en todo el mundo, solo Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y Canadá cuentan con leyes que la regulan eutanasia a nivel estatal. En Colombia, la eutanasia es un Derecho Constitucional desde 1998, pero, sin embargo, no existe una ley que regule esta práctica con claridad, por lo que el acceso es realmente difícil. Suiza no penaliza la asistencia al suicidio en algunas circunstancias y es el único país del mundo que acepta con normalidad que personas de otros países puedan viajar a morir dentro de sus fronteras.
 
En Alemania, el Tribunal Constitucional reconoció en una sentencia de 2020 el derecho a la autodeterminación al final de la vida y anuló el artículo del Código Penal que prohibía la ayuda al suicidio, dejando la puerta abierta a que el Parlamento regule este derecho. En lo que respecta a España, en diciembre de 2020 se aprobó en el Congreso la Ley de Eutanasia, situándose como el sexto país en el mundo que regula este derecho.

La Asociación Derecho a Morir Dignamente se creó en el Estado en 1984, cuando la palabra eutanasia no era más que un término lejano en la lista de derechos por garantizar en el Estado español. En ese sentido, la asociación se ha dedicado durante largos años tanto a dar asesoramiento personal como a realizar actos de sensibilización y acciones políticas en post de este derecho. A raíz de la aprobación de la Ley Eutanasia, nos hemos puesto en contacto con Julen Goñi, miembro de la asociación y vocal de la junta de Euskadi, para que nos haga una valoración de la Ley y de la situación actual en Euskadi. 

¿Qué es morir dignamente?

Para nosotros, morir dignamente es elegir cómo morir, esto significa ser dueños de nuestro morir. Significa que puedes decidir, cómo, cuándo y dónde. Como asociación, nuestro objetivo es que eso se convierta en Ley, ya que, a veces, cuando hablamos de derechos, pensamos que son derechos que tenemos, pero un derecho solo se tiene cuando está recogido en una Ley. A día de hoy, todavía no tenemos el derecho a morir. La LORE (Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia) se acerca a eso, aunque no del todo. 

¿Qué aspectos positivos tiene la Ley de Eutanasia?
 
El simple hecho de que se discuta el tema y de que se vaya a aprobar es positivo. (Hoy se aprueba la Ley en el Congreso, después de haber pasado por el Senado, donde los diferentes grupos  presentaron 294 enmiendas). También es muy positiva en el sentido de que con esta Ley se admite algo que la mayoría de la población apoya. La última encuesta del CIS hablaba de que cerca del 74% de las personas encuestadas apoyan la eutanasia (y otras encuestas lo elevan hasta el 87%). Entre los propios médicos también, cuando se ha hecho una encuesta, ha salido una proporción similar.

Aun así, desde la DMD consideramos, entre otras cosas, que es demasiado garantista. La cuestión es que hay que superar una serie de pasos que hacen bastante largo el proceso. Por ejemplo, desde que solicitas la eutanasia hasta que se puede hacer realidad puede pasar casi un mes, en el mejor de los casos. Y si rechazan tu solicitud, tienes 20 días para impugnar. Y claro, hay que tener en cuenta que, cuando estás en un proceso terminal, los días son eternos…, no sé si eso se tiene en cuenta al disponer tantos días de proceso. Además, a diferencia de otros países, la LORE establece una comisión previa al proceso.

¿Cuál es la función de la comisión previa?

Es la que tiene que controlar el proceso, digamos administrativamente. Para empezar, esa comisión no es estatal, las constituyen las autonomías. Eso significa que, por ejemplo, en una autonomía como la nuestra, teniendo en cuenta las leyes que ya existen, puede crearse una comisión de tinte progresista, pero en otras comunidades puede ocurrir al revés, que esa comisión esté formada por gente que está en contra de la Ley. No hay nada en la Ley que determine quiénes la tienen que formar. 

¿Vosotros proponéis que no exista esa comisión?

Claro, que la comisión previa no exista. ¿Por qué?  Porque ya existe la valoración del médico. Por ejemplo, yo, para solicitar la ayuda para morir, tengo que hablar con mi médico. Tengo que hablar con él o ella dos veces, pasado un plazo de tiempo. Luego tengo un plazo de tiempo para pensármelo. Y después de diecisiete días tengo que confirmárselo. Ese médico tiene que consultarlo con otro médico. Por lo tanto, consideramos que con eso es suficiente, y que no hace falta que exista una comisión aparte de los médicos.

¿También te podría tocar un médico que no esté a favor de la eutanasia?

Teóricamente no, porque esa persona tiene derecho a la objeción de conciencia. Se da la opción. El médico, si no está de acuerdo, tendrá que delegar en otra persona.
 

Un hombre asoma pensativo al balcón mientras en primer plano hay u n libro dedicadoa  su madre

 

¿En otros países está autorizado el suicidio, esto es, acabar con tu vida incluso sin estar terminal?

Se han dado algunos casos. En Suiza no está permitida la eutanasia, lo que está permitido es el suicidio asistido: esto significa que lo haces tú, con una sustancia que un médico u otra persona te haya proporcionado. Lo que ocurrió fue que una persona centenaria que era australiana lo solicitó y se lo admitieron, por cansancio vital. No recuerdo exactamente cuál fue la justificación, pero fue admitido. Pero en general casi todas las legislaciones reconocen que tiene que ser con una enfermedad que se considera incurable, incapacitante, o que produce dolor, esto es, que produce sufrimiento. Yo creo que casi todas las leyes son en ese sentido. Eutanasia solo hay en Holanda, Bélgica, Luxemburgo y en Colombia. En Estados Unidos, por ejemplo, no hay eutanasia; lo que hay en algunos estados es el suicidio asistido. En 8 o 9 estados, ya está legislado. Y creo que hay otros 19 estados en proceso.

¿Una manera de evitar la eutanasia es hacer testamento vital?

No, son cosas distintas. El testamento vital sirve en el caso de que tú no tengas conciencia, de que no puedas expresar lo que quieres, solo para eso, porque si tú tienes todas tus capacidades, no necesitas el testamento vital. La importancia del testamento vital es justamente para los casos en los que no se puede expresar lo que te gustaría que se hiciera contigo cuando estés en una situación determinada. 

Ocurre muy a menudo que, al llegar al final de la vida, mucha gente, por la medicación o por la propia enfermedad, entra a veces en estado de inconsciencia y no se sabe qué es lo mejor para ellas. Para eso es necesario el Documento de Voluntades Anticipadas o testamento vital.

Un gran porcentaje de las personas que hacen el testamento vital son mujeres

Sí, y la gran mayoría de las personas de la asociación a la que pertenezco son mujeres. Diría que en la mayoría de actividades que tienen que ver con aspectos sociales de participación, la mayoría son mujeres; en eso nos dais mil vueltas, sin lugar a dudas.

En vistas al futuro, ¿cómo ves la Ley de Eutanasia?

Tal como están las cosas, diría lo de “virgencita que me quede como estoy”, porque cuando salió y se aprobó el proyecto de Ley, sabíamos que la jerarquía de la iglesia y las asociaciones ultraconservadoras iban a hacer campaña, y la están haciendo con mucha fuerza, utilizando falsedades; dicen barbaridades, como pasó con el tema del aborto. Y es que lo que plantean no es objeción de conciencia; al igual que hicieron con el aborto, lo que están haciendo es llamar a la desobediencia civil. Que el Colegio de Médicos de Madrid, por ejemplo, rechace colectivamente la Ley... llama a que se nieguen los hospitales, la comunidad entera…eso es desobediencia.

Y viendo todas las enmiendas que han presentado, está claro que van a dar guerra, y aunque se apruebe, igual la llevan al Tribunal Constitucional. Por eso, nos damos por satisfechos con que se apruebe en segunda vuelta en el Congreso y, a medida de que se vaya aplicando, se vayan corrigiendo las insuficiencias que tenga.

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