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Derecho a la memoria

28 de diciembre de 2020

El derecho a la memoria es un derecho complejo que afecta tanto a las personas individuales como a la sociedad en su conjunto, ya que por un lado está la libertad individual de las personas de recordar u olvidar libremente las cosas, y por otro está el derecho individual o colectivo de ser o no ser recordado por algo. Mientras el primero es un derecho fundamental del ser humano, el segundo se ocupa de la memoria histórica, que engloba tanto a víctimas como a victimarios, afecta a la ciudadanía en su conjunto y cuya regulación está reservada a la Ley.
La Memoria Histórica, por lo tanto, viene a designar el esfuerzo consciente de los grupos humanos por encontrar su pasado, valorándolo y tratándolo con especial respeto.

Monumento reconvertido en Iruñea

Memoria histórica en diferentes países del mundo

Tras la segunda guerra mundial, en Alemania, se eliminaron todos los vestigios del nazismo como parte fundamental de los acuerdos internacionales que le permitieron acceder a ayudas para su recuperación, y en Italia hubo una ley de las víctimas con exhumación de fosas comunes. En Chile, nada más acabar la dictadura de Pinochet en 1990, se creó la Comisión de la Verdad y en Argentina, en 1983 y tras el final de la dictadura de Videla, Un paso fundamental en la reconstrucción de la memoria histórica en la Argentina fue la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas CONADEP

En lo que respecta al Estado Español, El 15 de septiembre de 2020 el Consejo de Ministros aprobó el Anteproyecto de Ley de Memoria Democrática. Una Ley que reemplazará la Ley de Memoria Histórica de 2007, cuyo desarrollo estuvo paralizado, por diferentes razones, durante años. 

Miembros de Aranzadi trabajan en una fosa

Ley de Memoria Democrática

El Anteproyecto de Ley de Memoria Democrática viene a cubrir parte de las recomendaciones que hizo el  Relator Especial de la ONU para la promoción de la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición, Pablo de Greiff, quien visitó España y publicó un extenso informe en el que señaló todas las tareas pendientes del Estado español en esta materia, entre otras cosas: encontrar a los desaparecidos y modificar el sistema de exhumaciones; anular las sentencias del franquismo; abrir los archivos y crear un organismo que ayude a crear un relato oficial de la historia.

Paco Etxeberria, profesor titular de la Universidad del País Vasco y médico especialista en Medicina Legal y Forense, es actualmente asesor de la Secretaría de Memoria Democrática adscrita al Ministerio de la Presidencia. Antes de esto, ya ejercía de asesor del Ministerio de Justicia, en los campos de memoria histórica y banco de ADN de las víctimas. Paco lleva más de 20 años centrado en materia de exhumaciones y fosas comunes de la Guerra de España y la dictadura franquista, y hemos querido valorar con él la aportación que esta nueva Ley traerá a la Memoria Histórica del estado español.

¿Qué otros asesores y de qué ámbito ha habido para la redacción de la nueva Ley?¿Ha habido asesores internacionales?

Personalmente, ya antes colaboraba con quienes llevaban ese asunto en el Ministerio de Justicia, al igual que con otras Comunidades Autónomas. En realidad, somos tres asesores, uno jurista, otro antropólogo social, y yo mismo. Con la suerte de que el Secretario de Estado es catedrático de Historia Contemporánea y conoce bien este tema. Para redactar el borrador de la nueva ley se han tenido en cuenta muchas opiniones y de forma especial las del Relator Especial de Naciones Unidas sin olvidar la experiencia y debate específico que se ha suscitado en muchos ámbitos. Por ejemplo, solo en Gipuzkoa se han llevado a cabo más de mil acciones de memoria histórica durante los últimos años.

Hubo que esperar a 2006 para que la asamblea parlamentaria del Consejo de Europa condenara las violaciones de derechos humanos que se dieron durante la Guerra de España y la posterior dictadura. A pesar de que la primera Ley de Memoria Histórica se aprobó en 2007 (29 años después de la Constitución) en 2011 se paralizó su aplicación. La nueva Ley de Memoria Democrática llega en 2020. ¿No llega un poco tarde?

Uno de los problemas específicos entre nosotros ha sido la pervivencia de una sociología franquista que nos alcanza a todos. Al tiempo, la cultura por los Derechos Humanos ha crecido. No olvidemos el efecto del miedo durante la dictadura que a muchas personas les llevó al olvido impuesto y con ello a una nueva generación que se ha desarrollado en el desconocimiento. Para poder protegernos, nuestros padres no nos contaron toda la desgracia. Había que salir “adelante”. Es cierto que llegamos tarde y por eso tenemos un complejo de culpabilidad. La primera vez que se condena la “dictadura franquista” en el Parlamento en Madrid fue el año 2002, todavía entonces a esa etapa se le llamaba “el régimen anterior”.

Zirardamendi, senideak hobiaren inguruan

El anteproyecto de Ley regula aspectos relacionados con la Memoria Democrática que ya estaban regulados en el País Vasco, en Navarra, y en otras comunidades autónomas.
¿En qué aspectos principales viene a completar esas leyes autonómicas?


Durante unos años, y en ausencia de la implicación institucional de la Administración general del Estado, se produjo la intervención de las Comunidades Autónomas. Ahora queda ejercer un mayor liderazgo y coordinar acciones sin interferir en las dinámicas puestas en marcha. Y tras ello, hacer oficial la información generada. La nueva ley va a reforzar lo que ya había en esas Comunidades Autónomas. Uno de los aspectos más relevantes va ser la creación de una Fiscalía Especial que podría validar todo lo que se está haciendo ya que se necesita oficializar los resultados de las investigaciones cumpliendo determinadas formalidades propias de las ciencias forenses. Recordemos que, en el País Vasco, el Fiscal Jefe ha estado presente en algunas exhumaciones, sus palabras fueron importantes: “me parece bien lo que se está haciendo”. Eso es lo que uno espera de sus autoridades.


La nueva Ley prevé crear una base de datos de ADN centralizada ¿Significa eso que van a existir más posibilidades de identificar a los familiares?

Se hace necesario disponer de un repositorio común para sumar todos los perfiles genéticos que se vienen analizando por distintos laboratorios, tanto de las osamentas que recuperamos como de los familiares. Más que una centralización, es una coordinación. Hay vascos enterrados en Asturias y asturianos enterrados en Euskadi. El laboratorio de genética forense de la UPV/EHU está preparado para ello.

Se prevé crear un censo nacional de víctimas de la guerra. Parece mentira que aún no exista, y que no se sepa exactamente cuántas fueron...

Esto es muy sorprendente para los observadores internacionales: sigue faltando un censo con datos oficiales. Y forma parte de la ausencia de esa verdad oficial. Aquí, también en el País Vasco, vamos muy avanzados gracias a la política de Gogora que tiene en esto una de sus prioridades.

En el anteproyecto de Ley se hace mención especial al reconocimiento de la memoria democrática de las mujeres ¿podríamos decir que son las grandes olvidadas?

Es un espacio más desconocido. Hay héroes de la guerra, algunos que la ganaron y otros que la perdieron. Pero de las mujeres que fueron represaliadas y sacaron a sus familias de semejante catástrofe, sabemos menos. Además, las mujeres, por su condición, perdieron en ambos bandos. En realidad, se produjo una involución de todas las ideas e ilusiones progresistas.

Por último, ¿Cumple esta Ley todas las necesidades que las asociaciones plantean, o aún quedan algunos flecos por resolver?

La ley es realista y ahora se encuentra en fase de consulta pública. Pronto entrará al debate parlamentario con lo que puede ser mejorada. Probablemente sea la última oportunidad para trata la memoria histórica sin olvidarnos de la memoria reciente.

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