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Los derechos paso a paso X: las personas mayores

15 de junio de 2020

Los Derechos Humanos son universales y civiles, políticos, económicos, sociales y culturales y pertenecen a todos los seres humanos, incluyendo a las personas mayores, ya que estas últimas son un colectivo que es especialmente vulnerable, y es más susceptible de depender de los demás para la ayuda y los cuidados. Pero hasta la actualidad, los derechos de las personas de edad no han sido reconocidos específicamente en la forma de una convención o tratado concreto del sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas como sucede con otros grupos particulares, como los niños y niñas, las mujeres, o más recientemente, las personas con discapacidad.

Por otro lado, el Derecho Europeo recoge los derechos de las personas mayores en el artículo 25 de la Carta de los derechos fundamentales de la Unión Europea, que especifica que las personas mayores tienen derecho a llevar una vida digna e independiente y a participar de la vida social y cultural.

Abuelo y nieto sentados en una mesa sonriendo

Asociaciones de personas mayores en Euskadi

En 1970 se crearon en el País Vasco las primeras asociaciones de personas mayores. En un principio, el objetivo fue crear espacios propios y fomentar una vida activa en la comunidad, pero las asociaciones han cambiado a medida que la sociedad lo ha hecho. Hoy, miles de personas comprendidas entre los 60 y 90 años son usuarias de esas asociaciones. En Euskadi, las asociaciones vascas, representadas a nivel internacional por Euskofederpen, Federación Territorial de Asociaciones Provinciales de Pensionistas y Jubilados de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa, tiene en total 118.000 socios y socias. Muchas personas usuarias participan de manera activa en diferentes iniciativas dirigidas, entre otras cosas, señalan desde Nagusiak -asociación de usuarios de Bizkaia-, a la promoción del asociacionismo, el desarrollo personal de las personas asociadas y la colaboración con las instituciones públicas.

Txema Odriozola, presidente de Euskofederpen, valora positivamente los logros obtenidos hasta ahora en materia de derechos en Europa. En torno a este tema la Federación de asociaciones vasca pertenece activamente a la plataforma europea AGE, que este año ha puesto en marcha una campaña dirigida a que los derechos de las personas mayores sean reconocidos a nivel internacional.
 

pensionistas y jubilados manifestandse en Europa

Construir el mundo entre personas de todas las edades

Desde Nagusiak la falta de reconocimiento a nivel internacional se debe a varios factores, entre los cuales, apuntan, el primero es la redacción de la Declaración de derechos humanos, que se aprobó en 1945. “En el momento de la proclamación de esta Declaración Universal, el mundo salía de una guerra mundial y la necesidad de reconstruir la destrucción física, económica y social provocada por la guerra, sólo podía contar con la juventud y el futuro de la infancia, protegiendo y estimulando la maternidad para la futura mano de obra. Nosotros los mayores no parecía que pudiéramos servir en ese proyecto. Pero se olvidaron de que la reconstrucción más importante era la de los ‘valores de vida’ para reconstruir un mundo más humano. Nuestra participación ahí pudo haber sido fundamental, pero no lo fue. Empezábamos mal el nuevo período”.

Por otro lado, subrayan que a pesar de que en determinadas culturas y momentos históricos los mayores han disfrutado de una posición social de respeto y consideración, hoy en día la situación es completamente diferente porque “no formamos parte de la cadena de trabajo, y parece ser que es lo único que cuenta”. Y añaden, que incluso entidades económicas transnacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) los rechaza de pleno “considerando a los mayores como un problema y una amenaza para la economía, porque vivimos demasiado”. Por lo que se sienten “discriminados e ignorados por razón de nuestra edad cronológica, sin tener en cuenta lo que significa la edad social y la edad biológica, que pueden no estar en armonía con la edad cronológica”. Frente a esa realidad, afirman sentirse “muy capaces de transformar el mundo con nuestra edad y con los valores que representamos: serenidad, respeto, templanza, coraje y fuerza”.
 

Manifestación multitudinaria por unas pensiones dignas en BIlbao

Movilizaciones en favor de los derechos de las personas mayores en Euskadi

Actualmente, el 22% de la población de Euskadi son personas mayores de 65 años (487.000 personas) y un tercio de ella pertenece a alguna asociación. Los representantes de Nagusiak subrayan que hasta ahora en Euskadi “no ha habido una tradición asociacionista entre los mayores para la reforma política y social, porque por lo general el grupo de los mayores ha sido una población tradicionalmente dócil y que ha aceptado sin cuestionar lo que le venía”. Pero conscientes de su valor y de su falta de valedores, los representantes de las asociaciones se muestran decididos a trabajar por sus derechos, y remarcan que su activismo está creciendo en la sociedad: “No hemos estado debidamente organizados para alcanzar una sinergia de esfuerzos. Sólo recientemente hemos manifestado nuestra dignidad y nuestra fuerza, y por primera vez se ha visto de lo que somos capaces, de lo que representamos”.

Las asociaciones tienen una larga lista de preocupaciones, que van desde las necesidades básicas a medidas específicas con el objetivo de lograr un envejecimiento activo y de calidad para todas las personas, entre las cuales subrayan “el bienestar económico (pensiones públicas justas y dignas), servicios sociales dotados de contenido y presupuesto, transformar la imagen que la sociedad tiene de las personas mayores, el empoderamiento y el superar la brecha de género y la digital.
Ante todo quieren ser protagonistas y tomar las riendas de sus vidas, por lo que su objetivo es “ser propositivos y participar en la toma de decisiones, sobre todo, en lo que nos concierne, es decir, contar con un Consejo de Personas Mayores autónomo que sirva de altavoz de nuestras necesidades específicas ante las instituciones”.
 

manos de anciana entrelazadas sobre el regazo

La pandemia ha dejado en evidencia grandes fallos en el sistema

En referencia a los últimos acontecimientos, Txema Odriozola, presidente de Federpen, se muestra crítico y comenta “como sociedad hemos fallado, por ejemplo, en garantizar los derechos de todas las personas, independientemente del sexo, de su edad o de su grado de dependencia” y plantea que la crisis de la pandemia de Covid-19 ha dejado al descubierto que “los cuidados en algunas residencias de mayores han dejado mucho que desear, se puede apreciar por la cantidad de muertos, y que muchas personas mayores han muerto solas”. Desde Nagusiak añaden que “a la escasez de los recursos destinados al cuidado de las personas mayores se suman los recortes presupuestarios y las privatizaciones encubiertas -las mal denominadas externalizaciones-” y que todo ello va en detrimento de la salud de los mayores que viven en residencias. “Incluso mantenemos dudas de que se cumplan los ratios respecto a residentes del personal asistencial”, añaden.

Txema Odriozola opina que se debe analizar en profundidad lo que ha ocurrido: “Hay que corregirlo -subraya-. Cuando llegó la pandemia no hubo suficiente reacción, los teléfonos no contestaban, no se hicieron test…”. Se muestra crítico con lo que ocurrió y hace hincapié en lo terrible de los cadáveres que se encontraron en algunas residencias de Madrid, y añade que “opinamos que las residencias no sólo se deben ocupar de los cuidados, sino también de la salud de sus usuarios”. Desde Nagusiak añaden que “las medidas que se impulsaron desde las instituciones fueron tímidas, tardías y llenas de contradicciones. La improvisación ha sido la pauta general, como es comprensible en una situación de tal magnitud e incertidumbre. Pero, los asesoramientos de los expertos no han sido del todo atendidos, dejándose arrastrar más por presiones políticas que sanitarias”.
 

Tomar como referencia las experiencias positivas

De todos modos, opinan que hay iniciativas concretas que han dado buenos resultados y que habría que partir de ellas en aras de diseñar una estrategia de cara al futuro: “Hay residencias que se adelantaron y no esperaron a que saliera la normativa, sino que aplicando el sentido común y la sensatez y una política de prevención, que es la prioritaria y la que mejor puede funcionar, consiguieron poner freno al Covid-19 entre sus residentes. Ese sería el ejemplo a analizar”. En relación con el sistema vasco de salud, Txema Odriozola se lamenta de que Osakidetza haya estado desvinculado del sistema en los inicios de la pandemia. “A mi juicio debe existir un modelo sociosanitario y los cuidados médicos deben darse por los servicios oficiales, en Euskadi por Osakidetza”, y explica que “no se comprende, por ejemplo, que los centros de día hayan estado cerrados durante la crisis, que son básicos para muchas familias con personas mayores, y a raíz de lo cual muchas de ellas se han contagiado en casa”. También opina que habría que cambiar el sistema legislativo al respecto, aunque añade que no todo se ha hecho mal y que “aún y todo” Euskadi ha sido una de las comunidades con menos infección, habiendo observado bien las normas de confinamiento, y tenemos que decir -subraya- que ha habido un fuerte apoyo del Gobierno Vasco”.

Retos de cara al futuro

Las personas mayores, como sujetos con capacidades y potencialidades con voluntad de seguir aportando a la sociedad, se sienten comprometidas e implicadas en los problemas y en las soluciones del conjunto de la ciudadanía y de la sociedad vasca, por los cual, desde las asociaciones de Euskadi, quieren trabajar activamente para que todos sus derechos sean garantizados.

A corto plazo, Txema Odriozola se muestra preocupado con la pandemia y plantea “mejorar el sistema de cuidados residenciales con metodología y cautela: estudiar las instalaciones, las plantillas, los acuerdos con el sistema de salud, hacer más chequeos de coronavirus y traer pronto las vacunas si es posible, evitando un repunte de la pandemia. Es decir, estar preparados para contingencias”. En consonancia con él, desde Nagusiak, añaden, que “las insuficiencias más apremiantes son la pobreza, la soledad no deseada, la situación y los cuidados en  las residencias y centros de día, los cuidados en atención primaria y hospitales”, y como parte de la solución, proponen para ello, participar en el diseño e implementación de las políticas públicas referidas a las personas mayores, dejando claro que más allá de ser sujetos pasivos, las personas mayores quieren ser parte de la solución a sus problemas. 

  • Si quieres más información sobre las asociaciones de personas mayores del País Vasco, puedes consultar la página web de Euskofederpen

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