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Los derechos paso a paso VII: los derechos de la infancia

21 de febrero de 2020

El 20 de noviembre de 1989, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño (sic). Esta Convención describe los derechos que tiene la infancia en todas regiones del mundo y establece la responsabilidad del Estado para garantizar cada uno de esos derechos. En la actualidad, es el Tratado Internacional de Derechos que más respaldo ha tenido en el mundo. 

Dos niños de corta edad sentados en un banco

Este acuerdo supuso un gran cambio en la perspectiva sobre la infancia, ya que las niñas y niños pasaron de ser objeto de protección, a ser individuos y miembros de una familia y una comunidad con derechos y responsabilidades.

Las instituciones públicas han de velar por los derechos de la infancia

Siguiendo lo establecido en la Convención sobre los Derechos del Niño, el Parlamento Vasco aprobó el 18 de febrero de 2005 la Ley de Atención y Protección a la Infancia y la Adolescencia. Hoy en día, es la Oficina de Infancia y la Adolescencia del Ararteko la encargada de dar visibilidad a infancia y velar por los derechos de los niños y niñas del País Vasco. Adscrito a esta oficina, existe a su vez, un órgano consultor y que da voz a esos niños: el Consejo de Niños y Adolescentes
 

Elena Ayarza y Etxahun Agirre, responsable y miembro del Consejo, respectivamente

 

Un órgano de consulta compuesto por jóvenes vascos
 

Elena Ayarza es la responsable de la Oficina de la Infancia y la Adolescencia del Ararteko, y Etxahun Agirre es miembro del Consejo. Nos hemos reunido con los dos, para conocer la situación de la juventud vasca y reflexionar sobre el estado de sus derechos. 

La labor principal del Consejo es ser el órgano asesor del Ararteko en temas o iniciativas que afectan o pueden afectar a la juventud vasca. El Ararteko es la oficina que vela por el cumplimiento de los derechos humanos en el País Vasco, y que tiene una oficina específica dedicada a los niños, niñas y adolescentes, cuya responsable es Elena Ayarza. Ella aclara que “La creación del Consejo supuso una vía de participación de los jóvenes, estable y complementaria a la Oficina de Infancia y la Adolescencia del Ararteko”, y opina que fue una idea acertada que aporta frescura a la oficina, ya que “por medio del Consejo, por lo menos un grupo de adolescentes puede transmitirnos sus propuestas y su punto de vista”.

“Por lo menos”, porque el Consejo está compuesto por 27 miembros. Uno de ellos es Etxahun Agirre, que entró a formar parte del equipo el año pasado. Etxahun tiene 14 años y es de Mungia, y comenta que está muy contento de participar en el Consejo; por un lado, considera que es importante que se conozca la opinión de la juventud, y por otro, se muestra muy satisfecho con la actitud de los participantes: “Cada uno de nosotros tiene sus propias ideas y experiencias personales y eso enriquece el grupo, además la gente es muy simpática y viene con ganas de trabajar, algo que se agradece, no como en otros lugares donde hay gente que pasa de todo. Todo el mundo está comprometido, y eso es un aliciente”.

El Consejo se compone de miembros de los tres territorios históricos, que son escogidos por medio de acuerdos con diferentes centros educativos, ya que aparte de tener una actitud participativa, “hace falta que sean alumnos con cierto grado de madurez, que acudan a lo largo del curso a tres reuniones en las tres capitales, que duran el sábado entero”, explica Elena Ayarza.

Diferencia de opinión y puntos de vista

Etxahun Agirre opina que el trabajo de los jóvenes en el Consejo es muy importante: “Imagínate que quieren establecer una nueva norma según la cual se va a abrir una biblioteca en cada pueblo; quizá alguno de nosotros diga ‘No me parece que hagan falta más bibliotecas, ya existen suficientes y además hoy en día nadie va a coger libros a la biblioteca, la mayoría de nosotros utiliza el móvil’, y otro en cambio puede opinar que sí son necesarias… Pues, gracias a esa diversidad de opiniones se puede tener una idea general de lo que opinan los jóvenes, y eso es importante”.


La responsable de la Oficina de la juventud Elena Ayarza, en cambio, opina que, si bien es importante conocer la opinión de los jóvenes, a menudo lo más importante es lo que aportan y el conocer su punto de vista. “El punto de vista que tienen sobre el entorno difiere del que tenemos los adultos; por ejemplo, cuando analizamos con ellos la campaña del Gobierno vasco contra la obesidad, en la reunión que hicimos con los adolescentes los Técnicos abordaron el tema de la siguiente manera: ‘Antes en las casas se cocinaba y la manera de alimentarse era mejor que la actual’. ¿Qué ocurrió? Que los jóvenes no conocían esa realidad, nos dijeron ‘Mi vida es esta, en mi casa comemos de esta manera, no conozco esa otra manera de la que habláis. Eso de lo que me hablas, no lo conozco, no sé a qué te refieres’. A raíz de esa reunión el equipo de Técnicos se dio cuenta de que había que cambiar el modo de plantear el tema: en vez de comenzar con una explicación, había que abordar el tema por medio de preguntas: ‘¿Qué se come en tu casa?’, ¿Esa manera de alimentarte te proporciona las vitaminas y nutrientes que necesitas? ¿Cómo puedes mejorar tu alimentación?’. Analizar y conocer de primera mano la forma de vida y de funcionamiento de los jóvenes fue, por lo tanto, indispensable para saber cómo abordar el tema con ellos, Como demuestra el desarrollo de la Estrategia de Prevención de la Obesidad Infantil en Euskadi que el Gobierno vasco puso en marcha en 2019.
 

Fotograma de un video realizado por miembros del Consejo

Cuál es la situación de los niños y los jóvenes vascos


Desde que en 1989 se aprobó la Declaración de los Derechos de la Infancia, en el País Vasco se han registrado avances importantes en esa línea, tal y como muestran los datos recogidos en el dossier La realidad de la infancia y la adolescencia vasca en cifras, publicado en 2019 por el Gobierno vasco. Según los datos del informe, en los últimos años se ha mejorado en salud, educación (casi el 100% de los niños mayores de 2 años está escolarizado), y familia (un 85% de los padres y madres habla activamente con sus hijos e hijas, cuando hace una década el porcentaje era del 57%, y un 64% juega a diario con sus hijos e hijas, siendo el dato 12 puntos menos hace una década). Además, ha aumentado el tiempo que dedican los padres y madres a estar con sus hijos e hijas -4,2 horas al día- aunque aún es evidente la diferencia entre mujeres y hombres. 
 

A pesar de los datos positivos, todavía existen aspectos a mejorar, los más importantes relacionados con la pobreza y la exclusión social. Por ejemplo, existe un 14,7% de jóvenes menores de 16 años en peligro de exclusión social. A pesar de que este dato está muy por debajo de los datos de España y de Europa, son 48.000 jóvenes los que están en peligro. En el mismo sentido, el aumento de problemas de obesidad detectados en la juventud vasca, también están relaciones con los niveles socio-económicos de las familias. Por último, los datos sobre malos tratos y violencia de genero también resultan preocupantes.
 

Por nuestra parte, hemos preguntado a Etxahun Agirre y Elena Ayarza cuál es su punto de vista o qué tema es el que más les preocupa. Cada uno de ellos parte de una realidad diferente y tiene su punto de vista, pero los temas referidos por ambos están directamente relacionados con los datos del informe La realidad de la infancia y la adolescencia vasca en cifras. Etxahun, por ejemplo, muestra preocupación por el uso que hacen los jóvenes de las nuevas tecnologías, algo habitual y de gran relevancia es su día a día; opina que les llega mucha información por medio de las nuevas tecnologías y lo difícil que resulta determinar las fuentes y la veracidad de la misma. No es de extrañar esa preocupación, ya que según los datos recogidos en el informe, los jóvenes vascos pasan 3,5 horas de media al día delante de diferentes pantallas. 
 

Niño de corta edad con una tablet

Además, también se muestra preocupado por los malos tratos, y opina que ese tema debería abordarse en los centros educativos de otra manera: “Cuando existen casos de ese tipo, uno mismo como amigo no sabe cómo actuar, yo creo que habría que informar mejor. Pero no sólo con personas que van a clase a dar una charla, porque en esos casos la mitad de la gente no se entera de nada porque tiene la cabeza en otro lado. Habría que organizar actividades, iniciativas participativas para que la gente interiorice de verdad el tema”.
 

Elena Ayarza, entre otros problemas relacionados con la infancia y la adolescencia, opina que el mayor problema que existe es la pobreza: “A mí personalmente me preocupa la pobreza en Euskadi, y por supuesto la de la infancia. A pesar de que ha pasado la crisis económica, el problema sigue existiendo. No hablo de niños que pasan hambre, sino de falta de oportunidades, ¿por qué? Porque los hijos de padres y madres pobres, si algo no rompe esa cadena, serán pobres. Me refiero a que la pobreza se hereda, entre otras cosas porque para recibir educación complementaria hace falta dinero, y sin esa educación esos niños están en desventaja con el resto. Una niña o un niño que no participa de otras actividades, si no puede estudiar música, o un instrumento, si no puede ir al teatro o hacer excursiones o viajar, me da igual que sea a Zarauz o a Pamplona…, no se ‘alimenta’, no tiene opción a enriquecerse de esa manera y sus opciones de adaptar su mirada al mundo son mucho más reducidas. Como consecuencia, y los estudios lo demuestran, esos niños y niñas optarán por estudios relacionados con puestos de trabajo precarios, lo que hará que cuando sean adultos ganarán menos y tendrán menos estabilidad laboral, y sus hijos e hijas, a su vez, tendrán más problemas para optar a estudios superiores, y de la misma manera, optarán a trabajos precarios. Y su vida siempre girará en torno a esa herencia maldita. ¿Cómo se puede romper ese círculo? Uno de los factores es la educación. La educación tendría que hacerse cargo de esos costes, los de la educación complementaria. En Euskadi existen niños en esa situación, con características similares, a veces con todas ellas: son los hijos de una madre sola, extranjera, en paro o con trabajo precario. Por lo tanto, no podemos mirar a otro lado, porque en las sociedades occidentales la pobreza está relacionada con la falta de oportunidades, y eso, por supuesto, va en contra del derecho de los niños y niñas a desarrollar todo su potencial”.
 

La Dirección de Política Familiar y Diversidad del Gobierno vasco ha impulsado en los últimos años diferentes investigaciones en materia de infancia y adolescencia con el fin de ampliar el conocimiento sobre la realidad del colectivo y de realizar distintos acercamientos al mismo desde diversas perspectivas, y ha publicado un vídeo que resume la situación.
 

  • Zeuk esan, teléfono de ayuda a la infancia y la adolescencia 116 111
     

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