Ir al contenido principal

Administración de Justicia en Euskadi

Justizia Administrazioa Euskadin - Administración de Justicia en Euskadi
Estás en: Noticias

Noticias

Los derechos, paso a paso II: derecho a huelga y a sindicarse

28 de septiembre de 2018

Tras 40 años de dictadura y dos desde la muerte de Franco, en junio de 1977 se convocan elecciones al Congreso de los Diputados y al Senado en España. Un año después, el 6 de diciembre de 1978, los ciudadanos españoles votan la Constitución, por la que se restablece la democracia siguiendo el modelo europeo de Estado social y democrático de Derecho, se adopta como forma de gobierno la monarquía constitucional y se prevé la distribución territorial del poder en Comunidades Autónomas.

A partir de esa fecha, la Carta Magna establece el Estado de Derecho y los derechos y obligaciones de la ciudadanía, tales como el derecho a la vida, el derecho a votar y a ser elegido o a la libertad sexual. Desde ese punto de partida, durante 40 años se han ido desarrollando diferentes Leyes que garantizan y/o regulan esos derechos.
 

DERECHO A HUELGA Y DERECHO A SINDICARSE

Manifestación de trabajadores en Bilbao

 

El derecho a huelga se reconoció por primera vez en la historia en 1864 en Inglaterra; hubo que esperar hasta el final de la Segunda Guerra Mundial para que ese derecho fuese recogido en el constitucionalismo europeo (1946, constitución Francesa); tras lo cual, en 1948 se reconoció como derecho fundamental en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.  Aún así, los cambios tardaron 40 años en llegar a España, ya que bajo la dictadura de Franco hacer huelga fue delito grave hasta 1978, fecha en la que reconoció como derecho fundamental en la Constitución.

Garbiñe Biurrun es presidente de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) y profesora de Derecho en la UPV. Estudió Derecho desde 1977 hasta 1982 en la facultad de San Sebastián y recuerda que en aquella época la lucha obrera, las movilizaciones y las huelgas estaban al orden del día, tanto como la violencia con la que el Estado las combatía.   

La huelga como herramienta en la lucha contra la dictadura

Mientras el régimen tocaba su fin, se realizaban movilizaciones en todo el territorio vasco: Tolosaldea, Goierri, la margen izquierda, etc. fueron escenarios de grandes huelgas, entre las que se encuentran la huelga de los trabajadores de Michelin que en 1972 movilizó a 3.500 trabajadores, y la de Laminación de Bandas de Etxebarri (AHV) que duró 163 días y tuvo repercusión en todo el Estado español (en la página web de eitb se puede ver el documental que relata los sucesos).

Garbiñe Biurrun vivió como estudiante los últimos años del Franquismo y la transformación posterior; recuerda que en aquella época las huelgas y movilizaciones obreras estaban al orden del día. “La gente salía a la calle a manifestarse contra el régimen, y en esa tesitura, existían dos roles diferenciados, por un lado estaba la lucha política, y por otro la de los trabajadores; pero las dos tenían el mismo objetivo. En la terminología del momento, eran “Huelgas generales revolucionarias”, lo que significaba que no solo estaban orientadas a reivindicar unos derechos o unas condiciones concretas, sino que buscaban la revolución social”.

Por lo que, a pesar de constituir un delito grave, la sociedad utilizaba la huelga para enfrentarse al régimen. El régimen respondía “policialmente, de una manera totalmente represiva”, comenta Garbiñe. Un ejemplo claro de aquella situación fueron los hechos que ocurrieron en Vitoria el 3 marzo de 1976. Aquel día la policía disparó contra la concentración de estudiantes y trabajadores que se hallaban reunidos en asamblea en la iglesia de San Francisco, matando a tiros a cinco de ellos.

GarbiñeBiurrun, presidenta de la Sala de Social del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco

Trabajadores y sindicatos en la clandestinidad

En aquella situación, los movimientos sociales y la clase trabajadora buscaron formas de organizarse en clandestinidad. Garbiñe subraya la importancia de analizar el contexto histórico para comprender el origen del reconocimiento de los derechos fundamentales: “El Franquismo prohibió la libertad sindical y el derecho a huelga, porque la idea era que no existía conflicto entre trabajadores y empresa. Existía un único interés: España era una ‘unidad de destino universal’, y en el marco laboral era algo similar: Una ‘unidad de destino’. Dicho de una manera sencilla, no existía conflicto”. En esa tesitura llego la década de 1950 y España ingresó en la Organización de las Naciones Unidas (ONU): “El Franquismo fue muy largo y no fue uniforme; en aquella década España entró en la ONU y comenzaron las relaciones con USA; en esa situación, el régimen quiso “suavizar” su imagen –comenta Garbiñe -analizando la situación de la clase obrera en aquella época – y para “aparentar”, crearon el Sindicato Vertical”. El Sindicato Vertical era un organismo que aglutinaba a trabajadores y empresarios por sectores, y el control del Régimen sobre el organismo era total. Entre otras medidas, los trabajadores estaban obligados a sindicarse, mientras el resto de sindicatos (CNT, UGT, ELA…) estaban prohibidos.

La aprobación del derecho a huelga y la legalización de los sindicatos

Las reformas llegaban a medida que la dictadura alcanzaba a su fin; y en 1977 el Gobierno aprobó el Real Decreto-Ley sobre relaciones de trabajo. Por medio de este Decreto se aceptó y reguló, en cierta medida, el derecho a huelga: Cómo se ha de convocar, qué pre-aviso hay que dar, qué tipo de huelgas están prohibidas, cuáles son abusivas, etc. Tras lo cual, el año 1978 el derecho a huelga se estableció como derecho fundamental en la Constitución. En 1980 se aceptó el Estatuto de los trabajadores –que regula los derechos y obligaciones de trabajadores y empresa-, y en 1985 se aceptó el derecho a sindicarse.

Nueva época y crecimiento de los sindicatos

El fin de la clandestinidad supuso un enorme crecimiento de los sindicatos, según Garbiñe.  “Cuando la gente se convenció de que era posible movilizarse sin ser reprimido, hubo un crecimiento enorme, tanto a nivel político como en el mundo laboral, el cambio fue general.   Todos aquellos que estuvieron en la clandestinidad crecieron y se reforzaron, porque todos eran contrarios al régimen”.

Desde entonces ha habido muchos cambios, y las relaciones de trabajo han evolucionado. En 1989 se crearon las Salas de lo Social, para juzgar los casos entre trabajadores y empresarios.  A pesar de los años, Garbiñe no percibe que se haya dado un cambio sustancial en la tipología de los casos que llegan a los juzgados.

“Al principio se cometían muchos errores en los contratos de los trabajadores, muchos no eran correctos y no cumplían lo que establecía la ley, por lo que muchos casos que llegaban eran de ese tipo, que solicitaban que los contratos se convirtieran en indefinidos.  Tuvimos muchos casos relacionados con Renfe, por ejemplo. En 1988, cuando se realizó la transferencia del servicio público de salud, tuvimos muchos casos parecidos relacionados con Osakidetza. Ahora no llegan casos de ese tipo; los casos relacionados con Osakidetza son más concretos. Por ejemplo, la sentencia que llegó de Europa dice que a los interinos hay que pagarles 20 días por fin de contrato.  Sobre ese tema en concreto hemos tenido muchos casos.  En cambio, hoy en día apenas tenemos casos en los que se solicitan contratos indefinidos”.

Los cambios de Ley provocan un aumento de casos en lo Social

Cuando una nueva Ley se pone en vigor, se necesita tiempo para interpretarla, y Garbiñe explica que es en ese periodo de tiempo cuando empiezan a llegar nuevos casos.  “Por ejemplo, cuando se aceptó la pensión de viudedad para las parejas de hecho. Ese es un hecho que ha de ser interpretado: qué es convivir, cómo se ha de interpretar ese hecho… ocurrió lo mismo con las jubilaciones parciales y los contratos de relevo. Otro ejemplo, es la reforma laboral de 2012: hubo despidos masivos, y como se había suprimido el expediente administrativo previo a la autorización administrativa, todos los casos llegaban a la Sala de lo Social.  Antes de aquello todos los casos de ese tipo llegaban al Contencioso-administrativo, pero ahora llegan a los juzgados de lo social. Cambió la Ley, las condiciones…y hubo que interpretarlo todo. Es evidente que tras el largo cambio tras la dictadura, cambió la connotación revolucionaria que tenía el hecho de hacer huelga. En ese sentido, Garbiñe comenta que hoy en día se ha dado una “especialización” del movimiento de los trabajadores, cuyas reivindicaciones solo se dirigen al entorno laboral, “aunque algunos sindicatos tengan aún objetivos políticos”.

Parece que estos últimos años el concepto revolucionario de la huelga general ha pasado de ser una herramienta utilizada por los sindicatos, a ser utilizada, en ese sentido, por los movimientos sociales, tal y como muestra la huelga general a nivel mundial convocada por las asociaciones de mujeres el año 2018. Fue la huelga general de mayor alcance que nunca se ha convocado con repercusión a nivel mundial, y cuya influencia ya se está notando.  Es un ejemplo de la historia de la humanidad, que confirma cómo los movimientos sociales preceden a los cambios legislativos.

Comenta la noticia


No será publicado