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La Consejera María Jesús San José clausura el curso de verano: "Mujeres, víctimas ideales. Intimidad, medios de comunicación y operadores jurídicos"

02 de julio de 2018

La Consejera María Jesús San José clausura el curso de verano:

La consejera del departamento de Trabajo y Justicia del Gobierno vasco, María Jesús San José, clausuró el pasado 29 de junio en Donostia el curso de verano "Mujeres, víctimas ideales. Intimidad, medios de comunicación y operadores jurídicos".

A continuación, la intervención de María Jesús San José:

“Buenas tardes a todas y a todos, Sra. AGOUÉS, estudiantes, ponentes, operadores jurídicos…

Eguerdion guztioi.

Es un placer para mí, clausurar este Curso de Verano sobre Violencia de Género y quiero agradecer a IZASKUN PORRES, la posibilidad que brinda al Departamento de Trabajo y Justicia para colaborar con la Fundación Cursos de Verano e invitarnos a compartir reflexiones y análisis.

Reflexiones y análisis multifocales sobre esta violenta realidad que es la manifestación más brutal de la desigualdad: la Violencia contra las Mujeres.

Me parece sumamente oportuno analizar el papel de los Medios de Comunicación en la lucha contra la Violencia machista.

¿Qué tratamiento tienen que dar los medios de comunicación?

¿Cómo se debe tratar al victimario?

¿Es razonable que los agresores pasen a ser protagonistas mediáticos?

También está la otra cara de la moneda, sobre la que estos días se han expresado aquí opiniones muy autorizadas, como si se garantiza en procesos de este tipo la intimidad de la víctima.

Unos hechos ocurridos hace ahora dos años vuelven a poner sobre la mesa esta cuestión, tras la polémica decisión de un Tribunal de poner a los condenados en libertad provisional.

No podemos permitir que la batalla por las audiencias convierta en espectáculo mediático hechos tan graves.

La violencia de género tardó siglos en ser visible y su tratamiento informativo ha estado y sigue estando plagado de malas prácticas y de tópicos que ningún favor hace a las víctimas y a la erradicación de esta lacra.

En un interesante trabajo publicado en 2011 por la profesora FLORA MARÍN y los profesores JOSE IGNACIO ARMENTIA Y JOSÉ CAMINOS sobre “El tratamiento informativo de las víctimas de violencia de género en Euskadi” se establecieron importantes recomendaciones:

- Tratar la violencia de género como una violación de los derechos humanos y no como una noticia de sucesos.

- Eludir el sensacionalismo y el morbo tanto en el continente como en el contenido.

- Contextualizar y evitar presentar el hecho como un fenómeno aislado.

- Huir de estereotipos referentes a la nacionalidad, cultura o creencias.

- Acudir a fuentes expertas y obviar los testimonios de vecinos y familiares cuando no son testigos directos, ni aportan datos significativos.

- Ser cautelosos con la mención de atenuantes, dejar claro que la violencia no es justificable

- Proponer soluciones y ofrecer informaciones útiles.

A la vista de lo que está ocurriendo estos días parece que casi diez años después no hemos avanzado lo necesario.

Lo que sí estamos observando es una mayor reacción social, no sobre la decisión judicial, en lo que no voy a entrar, sino contra los posibles anunciantes de estos programas basura.

El ministro de Interior, Grande-Marlaska ha dado una lección advirtiendo de que no concederá ninguna entrevista a los medios de comunicación que no se comprometan de antemano a no entrevistar a los miembros de La Manada.

Pero, además, en estos dos días habéis tenido ocasión para analizar la cuestión desde el punto de vista procesal y de la intervención de los operadores jurídicos.

Decía al inicio de mi intervención que la violencia de género fue durante siglos un fenómeno oculto.

La mujer sufría la violencia en la más absoluta soledad, con una total incomprensión por parte de los poderes públicos.

Fue necesario que la Organización de Naciones Unidas tomara la iniciativa de organizar las Conferencias Mundiales sobre la Mujer.

La primera en México en 1975 y la cuarta en Beijing en 1995.

Fueron hitos importantes para analizar el papel social de la mujer en general y de la violencia de género como uno de los fenómenos más relevantes.

La segunda Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Copenhague en 1980, establecía que la violencia contra las mujeres suponía el crimen más silenciado del mundo.

En la cuarta Conferencia Mundial se abrió un nuevo capítulo en la lucha por la igualdad. Se puso el foco de atención en la necesidad de reevaluar la estructura de la sociedad y el conjunto de relaciones entre mujeres y hombres.

En la Plataforma de Acción de Beijing se identificaron las esferas de especial preocupación que se consideraba representaban los principales obstáculos al progreso de la mujer y, entre ellas se encontraba el de la violencia.

Así, desde el año 1995, Naciones Unidas reconoce que la violencia de género constituye uno de los principales obstáculos para el abordaje de la libertad, el desarrollo y el disfrute de los derechos de la Mujer.

La constatación de la existencia de esta situación, marcó un antes y un después en la consideración legal y social de los derechos y libertades de las mujeres.

Partiendo por tanto, del convencimiento de la necesidad de una lucha activa desde todos los ámbitos, en el año 2008 España aprobó por unanimidad de todos los grupos parlamentarios, la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

Ley orgánica que supuso un avance incontestable y significativo en el tratamiento, reconocimiento y protección de las Mujeres Víctimas de violencia de Género.

En Euskadi, en el año 2005 se aprobó la Ley para la Igualdad de Mujeres y Hombres, y en estos momentos se requieren respuestas adaptadas y mejoradas al problema.

Por una parte, el Consejo de Dirección de Emakunde, el pasado 22 de mayo, bajo la presidencia del Lehendakari, aprobó el VII Plan para la Igualdad de mujeres y hombres.

Opino que es necesario, por una parte, adaptar nuestra normativa, a las modificaciones legislativas producidas y por otra reforzar y complementar la prevención y la respuesta que se está ofreciendo actualmente ante la violencia contra las mujeres. Considero que la mejor herramienta para conseguir esos propósitos es la elaboración de un proyecto legislativo específico.

La sociedad, la ciudadanía, está demandando a los poderes públicos y las Administraciones públicas, una respuesta lo más amplia y satisfactoria posible.

La ley 4/2015 de 27 de abril del Estatuto jurídico de la Víctima también lo exige.

En la primera frase del preámbulo expresa taxativamente que la respuesta debe ser no sólo jurídica sino también social.

No sólo reparadora del daño en el marco de un proceso penal, sino también minimizadora de otros efectos traumáticos en lo moral que su condición puede generar, y con independencia de su situación procesal.

Un objetivo prioritario del Departamento de Trabajo y Justicia es el de garantizar una atención integral a las Mujeres y menores víctimas de Violencia de género, en el ámbito de nuestras competencias.

El artículo 3.1 del Estatuto de la Víctima estipula que toda víctima tiene derecho a la protección, información, apoyo, asistencia y atención, así como a la participación activa en el proceso penal.

Tiene derecho a recibir un trato respetuoso, profesional e individualizado.

Un trato no discriminatorio desde su primer contacto con las autoridades o funcionarios y durante la actuación de los servicios de asistencia y de justicia restaurativa.

Y tiene este derecho a lo largo de todo el proceso penal y por un período de tiempo adecuado después de su conclusión, con independencia de que se conozca o no la identidad del infractor y del resultado del proceso.

El objetivo es evitar la victimización secundaria, que en ocasiones es consecuencia de las malas o inadecuadas prácticas que provienen de las instituciones.

Es decir, la victimización secundaria es un resultado directo, aunque no exclusivo, de la violencia institucional.

El objetivo es dotar de mejor calidad el paso de las víctimas por el Sistema de Justicia mediante la mejor formación, tanto en igualdad como en perspectiva de género, de todos los operadores jurídicos y del personal de la Administración de Justicia.

El objetivo es seguir mejorando el Servicio de atención a la Victima.

Un servicio público, voluntario y gratuito que presta una intervención y atención integral a todas las personas afectadas por cualquier acto delictivo.

Y en especial a la víctima de violencia de género, con entrevistas de acogida, con seguimiento, con asesoramiento sobre la asistencia jurídica gratuita y sobre ayudas económicas especificas

Destacar el servicio de ACOMPAÑAMIENTO JURIDICO-TERAPEUTICO cuyo objetivo es conseguir que la mujer que tiene que acudir al juzgado a declarar, lo haga en las mejores condiciones.

Minimizando en la medida de lo posible los niveles de estrés que produce el desconocimiento del entorno, las figuras judiciales y la coincidencia con el victimario.

Voy finalizando.

Y no quiero terminar sin agradecer de nuevo la organización de estos cursos.

Cada uno de ellos nos acerca a un mayor conocimiento de las circunstancias en las que deben desenvolverse las víctimas de la Violencia de Género, y ese conocimiento debe servirnos sobre todo, para mejorar.

Para entre todas y todos mejorar las herramientas, los medios y los servicios que implementamos para su acogida, atención, apoyo y protección.

Es nuestro deber, y nuestro compromiso.

Eskerrik asko.”

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