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Alberto Olalde, facilitador de Justicia Restaurativa: "Hay que mojarse con el dolor de las víctimas"

25 de marzo de 2019

Alberto Olalde

Alberto Olalde tiene un amplio recorrido profesional y formativo, que comenzó en la Escuela Universitaria de Trabajo Social de la UPV y ha derivado en numerosos viajes y ciclos formativos por diferentes países. Doctorado en intervención social y mediación por la Universidad de Murcia, en 2017 publicó el libro “40 ideas para la práctica de la justicia restaurativa en la jurisdicción penal”, de la Editorial Dykinson,  y a día de hoy ejerce de Profesor colaborador en la Facultad de Relaciones Laborales y Trabajo Social de la UPV (Campus Araba), así como de facilitador en diferentes procesos de justicia restaurativa en victimización grave.

¿De dónde procede tu interés hacia la Justicia Restaurativa?

Cuando estudiaba el Máster de criminología en el Instituto Vasco de Criminología en  Donostia, allá por 1998, tenía de profesor a Antonio Beristain y sus clases eran profundamente sensibilizadoras y provocadoras dialécticamente; él decía que los victimarios tenían que reparar el daño que habían hecho a las víctimas, y que al trabajar con ellos, había que ocuparse también de las víctimas, porque ningún trabajo con las personas victimarias debía alejarse de mirar a las víctimas y al daño ocasionado.  Yo por aquel entonces trabajaba en un centro de menores infractoras de la red de justicia juvenil del gobierno vasco en  Andoiu (Alava), y tengo que decir que lo que Antonio nos decía caló profundamente en mí.

En el libro comentas que hubo un punto de inflexión

Si, fue el primer encuentro restaurativo que hice, mientras era educador de ese centro.  Se realizó entre una menor residente del Centro de Andoiu y los padres de la víctima a la que ella había agredido brutalmente -y que era la razón por la que estaba internada-. Lo hicimos en el Instituto Vasco de Criminología, yo hice de facilitador, y también participó el trabajador social del centro. En aquel encuentro descubrí que el padre y la madre de la víctima planteaban las mismas preguntas que había leído en los libros de criminología y victimología. Tenían necesidades que no había cubierto el juicio, tenían miedo porque sabían que la chica iba a salir en muy pocas semanas y temían que pudiera volver  a pegar a su hija. La cuestión era que la víctima había recibido una paliza terrible por parte de la otra chica, y la madre decía “estamos asustados porque va a salir y si se la vuelve a encontrar, esta vez mata a mi hija”. 

La verdad es que el encuentro fue relativamente sencillo. Los padres necesitaban escuchar de la agresora que se comprometía a no volver  a agredir a su hija, y el compromiso se escuchó. Pero a pesar de la sencillez, yo quedé impactado, porque comprobé que lo que había aprendido en los libros de texto era verdad, y que las víctimas se sentían reparadas de manera simbólica con alta satisfacción, por lo que a raíz de aquella experiencia decidí invertir en formación y profundizar en el tema.

Manos de diferentes personas, entrelazadas

¿Cuál fue tu formación adicional?

En 1999 me fui a vivir a Barcelona a aprender mediación, pero en aquel momento lo que predominaba era la mediación comunitaria y familiar; se hablaba algo sobre el tema penal, mucho en justicia juvenil, muy desarrollada, pero en la jurisdicción de personas adultas había recién empezado....sentía que con adultos estaba todo por hacer. Desde la Universidad de Barcelona, Salvador Puntes me invitó en el año 2000 a realizar una estancia en la Facultad de Criminología de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), y allí vi la luz y el camino, de la mano de maestros como Tony Peters, Johan Deklerck, Ivo Aertsen y Antonio Buonatesta, entre otros. Descubrí los cimientos de lo que hoy conocemos como justicia restaurativa. Tras eso, seguí formándome en el extranjero, primero asistiendo a los congresos del Foro Europeo de Justicia Restaurativa y estudiando un Master Europeo en Mediación en Sion (Suiza).

En 2002 luché frente a mi desempleo, con un proyecto empresarial en el ámbito de la mediación. Me di algún que otro tortazo.  Era como vender mangos (la fruta tropical), no los conocía nadie, ahora ya están en los supermercados pero entonces sonaba rarísimo, eso de la mediación. Hacer mediación en el ámbito penal fue ciencia ficción, hasta que Xabier Etxebarria al frente de la Dirección de Ejecución Penal del Gobierno Vasco hizo el sueño realidad en el año 2007. Nació el Servicio de Mediación Penal de Baracaldo, y tuve la suerte de trabajar ahí. No hubo valor de llamarlo de justicia restaurativa, sonaba a chino, el sistema penal siempre mira de reojo a estos caminos innovadores. Mediación penal sonaba menos arriesgado. El primer equipo entró en Baracaldo con sorpresa, recelos y mucha resistencia, pero lleno de ilusión y ganas. Fue un placer vivir los primeros casos,  Cristina de Vicente, jueza decana en aquella época, nos derivaba hasta un 80% de los casos, de victimización grave. Todo el mundo alucinaba con lo que las víctimas y victimarios eran capaces de alcanzar en un espacio de diálogo reparador...¿que han llegado a un acuerdo? ¡Venga ya! decían algunos funcionarios...¿qué le ha pagado 4000 euros por los daños? Pero si aquí no paga nadie, me decía un Fiscal.

En el año 2010 decidí dar un salto académico y volví a los estudios superiores en la Universidad Comillas de Madrid, hasta que me doctoré como Trabajador Social. Además de eso, he asistido a entrenamientos en justicia restaurativa en diferentes países, Nueva Zelanda, Pensylvania (USA), Inglaterra, Bélgica...y recientemente he realizado una estancia de investigación en el Centro de Justicia Restaurativa de la Universidad Simón Fraser en Vancouver (Canada).

Sede del Instituto Vasco de Criminología en San Sebastián

¿Cuál es la situación de la Justicia Restaurativa en Europa?

Hay muchas diferencias y desequilibrios, desde las instituciones políticas de Europa hay mucho impulso, pero la inercia del sistema penal es todavía grandísima. Cada país es un mundo y en algunos ha avanzado bastante. Por ejemplo, en Irlanda tienen muy elaborado el tema juvenil, con una trayectoria ya de más de 25 años facilitando conferencias. Inglaterra también camina muy deprisa, y tienen organizaciones comunitarias que acreditan a las personas facilitadoras. Aunque tengo que puntualizar que las realidades jurídicas anglosajonas a veces no encajan con nuestra cultura jurídica y el  derecho romano -en Inglaterra por ejemplo, la Justicia Restaurativa está bastante desarrollada pero en la mayoría de los casos por organizaciones filantrópicas y comunitarias; es un estilo muy parecido al de Canadá-. Austria está muy avanzada en temas de violencia doméstica, por ejemplo, Italia está todavía a mucha distancia en la jurisdicción de personas adultas, Francia está despertando de un largo impasse, los países nórdicos sobresalen con prácticas muy avanzadas y protagonismo comunitario...


Pero en lo que respecta a Europa en general, es en Bélgica donde podemos mirarnos por sus avances legales (tienen una ley de mediación penal) y los esfuerzos de sus universidades por la evaluación y supervisión. Cuando viajé a Bélgica fue porque en España veía una laguna terrible en el tema de la Justicia Restaurativa, no había ningún libro que profundizara en el tema, todo lo que se ofrecía era para mediación. Pero hay que distinguir, la mediación víctima - ofensor, como herramienta de la Justicia Restaurativa, ya que hay muchas más herramientas. Ahí están los encuentros restaurativos para victimización muy grave y terrorismo, los  círculos de apoyo a víctimas, los círculos sanadores y de paz, los programas de reparación comunitaria, los paneles victimales, los círculos de apoyo y responsabilidad en victimarios del ámbito de la victimización sexual, las ceremonias de integración al antes de salir de prisión, etc. Ante las lagunas que encontré en la literatura especializada española, muy centrada exclusivamente en la mediación, decidí publicar un libro para ayudar a las personas facilitadoras.

¿Cuál es la situación en Euskadi?

Hemos abierto caminos, aunque históricamente Catalunya nos lleva delantera, los números de casos, que alcanzan más de 12.000 son una muestra de lo que se ha hecho desde 2007 en todos los partidos judiciales de Euskadi. Siendo la comunidad autónoma líder, desde mi punto de vista, y eso que no soy de Bilbao. Podremos criticar muchas cosas, y decir que no se hace lo suficiente, o tal y cual...pero es innegable el esfuerzo que se ha hecho desde los diferentes responsables de justicia en el Gobierno Vasco. Pocos equipos como el vasco, atesoran tanta experiencia, aunque por el camino se hayan ido perdiendo excelentes profesionales.

¿Cómo se forma un facilitador?

Formarse en mediación es relativamente fácil, hacerlo en Justicia Restaurativa no es tan fácil. El mercado ofrece cientos de cursos en mediación que ponen unas horas para lo penal. Muchos añaden el adjetivo penal poniéndolo al mismo nivel que familiar, escolar, civil o comunitario, pero mi experiencia me dice que estamos hablando de cosas diferentes. ¿Alguien se cree todavía que va promocionar la justicia restaurativa diciéndole a una víctima, en un típico lenguaje de mediación que el objetivo es ganar-ganar, y que resolverá su conflicto más rápido, después de haber sufrido un daño irreparable? ¿O que con la mediación evitará el juicio? ¡Ya no vale! Necesitamos recuperar un lenguaje de justicia restaurativa, que comprenda el desequilibro moral de un conflicto, de índole penal, donde no se negocia ninguna pena, sino que se dan oportunidades para la responsabilización y la reparación del daño. Y cuando se hace, dentro del contexto intrajudicial, está sometido a control por parte del propio sistema.Quienes llevamos años en esto, fuimos primero mediadores en el ámbito civil, y tuvimos que hacer un reciclaje y reformulación de nuestros valores y principios, para colocarnos mejor ante el trauma, el dolor, la prisionización y la deshumanización de los conflictos que están vinculados al Derecho Penal.

Alberto Olalde, dialogo, justicia restaurativa

¿Qué es lo que falla?

Sobre el lenguaje neutro de la mediación. Ya nos enseñó Desmond Tutu, que si te muestras neutral ante la injusticia, estás al lado del opresor. En una mediación familiar, los progenitores suelen estar más o menos al mismo nivel. En una mediación comercial, son habitualmente co-constructores del conflicto, ambos participan en la creación de ese conflicto. Pero en penal muchas veces está descompensado, la víctima no es parte de ningún conflicto. Quien se ha formado en mediación llega al ámbito penal con una serie de herramientas que no son las adecuadas. No le valen de nada. Falta formación específica vivencial y no online, en justicia restaurativa.
Falla en muchas comunidades autónomas una apuesta económica decidida para financiar servicios y equipos, y así se respete el derecho de las víctimas a la justicia restaurativa, como aboga el Estatuto de la Víctima.

¿Qué hace falta para ser un buen facilitador?

Desde mi humilde opinión, las personas facilitadoras deben cultivan valores personales, tales como: la paciencia, la sinceridad, el ingenio y la resistencia, la  sabiduría, el silencio interior y la meditación, pero igualmente es necesario un profundo sentido ético del  humor, lleno de sensibilidad, cercanía y respeto. A partir de ahí, la propia persona es la mejor herramienta. Que cada cual añada lo que quiera. Hay que mojarse con el dolor de las víctimas, es vivificante.

Hay que formarse continuamente, porque esto está cambiando a mucha velocidad. Lo que hace pocos años valía deja de ser viable o beneficioso para las víctimas. En mediación ya tenemos los Registros, bien del Ministerio de Justicia, bien de mediación familiar en el Gobierno Vasco, está bien, pero no es suficiente. Tener formación universitaria superior me parece una base imprescindible, a partir de ahí, las administraciones tienen que ponerse las pilas comprendiendo que lo hay en mediación no es suficiente para el desarrollo de la justicia restaurativa.

En resumen, valores, formación de grado y de posgrado, formación continua y adhesión a códigos de éticos y de buenas prácticas. En este ámbito cualquier persona del ámbito de las ciencias humanas, sociales y jurídicas es bienvenida, pero el enfoque criminológico y victimológico es imprescindible.

3 comentarios

Alberto J. Olalde29/04/2019
Hola Victoria, gracias por tus comentarios. La página web del Foro Europeo de Justicia Restaurativa es un buen recurso para conocer más información sobre justicia restaurativa, http://www.euforumrj.org/ Esta otra web tambíen puede ser de tu interés: http://restorativejustice.org/rj-library/#sthash.34sKuNyQ.dpbs Por otro lado el libro citado en este mismo artículo, en la Editorial Dykinson, te puede ayudar con las referencias bibliográficas. Saludos cordiales
Webmaster de JustiziaEus26/04/2019
Hola Victoria, muchas gracias por tus palabras. Si quieres ampliar información, al final de la entrevista tienes un enlace directo al Servicio Vasco de Justicia Restaurativa. Ahí podrás consultar, entre otros aspectos, cómo es un proceso restaurativo en Euskadi y la normativa que lo regula. Saludos
VICTORIA PALOMARES MORALES25/04/2019
Me parece muy interesante y sobre todo de gran valia este articulo, estoy muy interesada en este tema, ya que en Mexico apenas comienza a darse esta innovacion, sobre todo en materia penal, me agradaria mucho seguir recibiendo informes, novedades y sobre todo orientacion bibliografica sobre justicia restaurativa. saludos y a sus ordenes.

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